La casa de la finca ha perdido el sentido tradicional, no
así las dependencias que se amplían y mejoran..
La majada es el albergue de los cebones para refugiarse de la
lluvia, el cerdo no la soporta y el frío que en tiempo de montanera
es frecuente.
En invierno, cuando los cerdos pastorean toda la finca en busca de bellotas,
el ganado vacuno queda confinado en el cercado de la rivera a expensas de la
ración que se le dispensa diariamente.
El otoño viene con bellotas y todo se hace mas plácido, se
reduce el trabajo y el espectáculo del cerdo comiendo bajo la encina
reconforta el espíritu... Y el bolsillo.